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¿Estás siendo protegido por un duende?

El término “duende” se puede aplicar a muchos tipos de criaturas mágicas de todo el mundo. Pero en este artículo haré referencia en concreto a unos seres que están reconocidos como elementales de los bosques. Estos seres etéricos están vinculados al elemento tierra cuyo hábitat físico corresponde a la naturaleza, como cavernas, minas abandonadas y otros lugares intraterrenos, generalmente entornos boscosos. Aunque tienen tendencia a habitar espacios poblados por humanos, ya sean ciudades, pueblos, aldeas, etc…



Tienen la cualidad de pertenecer a esta dimensión tridimensional (mundo físico) pero también pueden acceder a espacios etéricos, por lo que además de poseer poderes sobrenaturales, pueden vivir más de 500 años.

Se dice que generalmente no tienen conciencia moral y no es cierto, si tienen conciencia moral de la misma forma que en la raza humana existen varios tipos de perfiles, con diferentes caracteres, estos seres también se diferencias en varios tipos: los buenos, los malos, los juguetones y bromistas, e incluso los tímidos.

La imagen que tenemos físicamente de ellos es de seres parecidos a enanitos de 15 centímetros de altura, midiendo al nacer cinco centímetros. Su indumentaria muy vistosa y peculiar suele incluir un sombrero que generalmente es puntiagudo y de color rojo o verde, aunque tiene un significado todavía no esclarecido. Entre las teorías que hay, están: 1) el gorro da el poder de localizar tesoros ocultos; 2) el gorro es un talismán, una especie de amuleto protector; 3) el gorro da poderes mágicos al duende; 4) el gorro es un símbolo de identidad, de la pertenencia del duende al mundo de los duendes.

Pero lo que mucha gente desconoce es que tienen un poder metamórfico que les da la capacidad de manifestarse de esta forma, esta metamorfosis es a tal velocidad que puede realizarse en cuestión de segundos y así pueden tomar el aspecto de un animal para pasar desapercibidos, prefiriendo animales domésticos como perros o gatos. En pocas ocasiones como criaturas tranquilas como los gorriones o las palomas.

Confundidos con demonios, fantasmas y otros seres oscuros

Los duendes y los seres humanos han convivido juntos siempre en este planeta. Desde la época medieval en la que los teólogos afirmaron que los duendes eran un tipo menor de demonio hasta nuestros días, usualmente se los ha confundido con seres oscuros y malignos, y como fantasmas.

Sin embargo, a pesar de que los duendes solo en ocasiones se vuelven invisibles para cometer sus travesuras, nada tienen que ver con los fantasmas y los fenómenos de poltergueist. Dado que los duendes han estado en el mundo desde los albores de la civilización, usualmente se los ha confundido con otros seres en distintas culturas. Ejemplos son: los demonios con los cuales se los confundía sobre todo en el Medievo, no tanto por errores de percepción sino porque los teólogos decían que eran un tipo menor de demonio.

¿Porque ciertas personas atraen a los duendes?

Los duendes domésticos proceden generalmente de un grupo denominado «elementales de los bosques» y debido a que poseen sensibilidad emocional e inteligencia, suelen desarrollar simpatía o aversión hacia la o las personas con las cuales conviven, eligiendo hacia que personas son más afines por sus vibraciones. De ser así, el duende puede dejarte hasta piedras preciosas u otros presentes que aparecerán en la casa “como por arte de magia”, sin encontrar una explicación lógica y racional de que como han podido ir a parar allí. En ocasiones en lugar de dejar presentes, lo que hace es encontrar objetos perdidos de aquella persona hacia la cual tiene más afinidad y en otras puede llegar a protegerla ahuyentando a alimañas, insectos o animales venenosos.

Sin embargo, también existen duendes que el grado de aversión y hostilidad hacia el dueño o personas de la casa es tan grande que su actitud puede ir desde las simples bromas de mal gusto (esconder objetos y volverlos a poner en el mismo lugar tiempo después, despertar a la persona o personas mordiendo o estirando de las orejas o cabellos, causar desorden o bien ensuciar lugares) hasta la auténtica maldad lo cual sucede rara vez, pero no hay que subestimarlo porque se manifiestan en cosas como ser agredido físicamente, esto lo hará en ocasiones en estado de invisibilidad, además asustara a niños y mascotas. Pero si se trata de varios duendes la persona puede sufrir la presencia de un escenario paranormal semejante a un poltergeist.

Los duendes con actitud negativa tienen una forma espantosa porque se aparecerán con los ojos negros, dientes afilados, y estarán observándonos mientras dormimos hasta que despertemos o bien detrás de una ventana en medio de la noche. Para no llegar a este punto, si percibimos que en nuestro hogar puede haber duendes lo primero que debemos hacer es no hacerlos enfadar y les ofreceremos dulces o leche, esto será suficiente al principio para que nos vea amistosamente y además, evitaremos hacer comentarios o generar resentimiento hacia estos seres en ningún momento. Criaturas elementales como duendes y hadas comparten características comunes. Todas son invisibles y únicamente se hacen visibles cuando así lo deciden.

Si le caes bien a un duende tendrás su protección toda la vida

Si le caes bien a un duende incluso puede ayudarte a encontrar objetos perdidos, como pendientes u otros pequeños objetos que aparecerán de nuevo misteriosamente. Algunas personas aseguran que se han comunicado telepáticamente con ellos y que en momentos muy concretos les han avisado de peligros. E incluso se sabe de casos en los que ellos han creado amuletos para dárselos a sus protegidos humanos. Estos objetos aparecen inesperadamente siempre cerca de las pertenencias del humano a proteger, y nunca podrá ser revelado el origen del amuleto. De igual forma protegen a los niños pequeños de seres de bajo astral quedándose si es necesario cerca de ellos en sus momentos de sueño para que ninguna entidad pueda molestarles. Es por esta cuestión particular que apareció la creencia de que algunos duendes tendrían una labor de ángeles de la guarda.

 

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